La empatía, ¿un aliado para la enfermería?

“La empatía es la estrategia de los grandes sanadores. Sin la empatía no hay compasión, sin compasión no hay vínculo, sin vínculo no hay sanación”.                         
 Renny Yagosesky


   Podríamos definir la empatía como la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir. Es innegable que es un elemento clave para los profesionales sanitarios y, especialmente, para la enfermería. Son muchos los autores que describen los beneficios de que el profesional de enfermería le muestre empatía al paciente (se siente más comprendido, se siente más aceptado, le ayuda a confiar, se siente menos solo, aumenta su autoestima, etc.); así como, las ventajas de que los profesionales utilicen la empatía como recurso (crea un ambiente más relajado, ayuda a la comprensión del paciente, ayuda a mantener la identidad y el rol en la relación de ayuda, etc.).

        Sin embargo, hay que tener en cuenta que los profesionales cuyo trabajo está centrado en el alivio del sufrimiento emocional de sus pacientes, automáticamente absorbe información acerca del sufrimiento. A menudo absorbe también el mismo sufrimiento, empapándose de él y llegándose a producir un proceso de desgaste de su capacidad empática e incluso, llegar al agotamiento empático. Todo ello se traduciría en un alto deterioro de las funciones laborales, sociales y familiares de los profesionales afectados.

    A pesar de lo descrito, no todos los profesionales sanitarios enferman por recibir demandas de otros, ni van a padecer desgaste profesional. El desgaste psíquico en el trabajo es un estado personal en el que interactúan factores contextuales y personales. Sin embargo, es una circunstancia a tener en cuenta, ya que el cuidar no es una tarea sencilla sino que tiene un “coste” que debemos reducir al máximo.  

 Firmado,

Qenfermería

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